No hay peor error que la resignación: nuestro poder al servicio de la niñez

Niñas en venta en sus comunidades, niñas y niños víctimas de violencia sexual y pornografía en sus escuelas, pequeñas asesinadas a golpes. Estas noticias nos desgarran y nos asustan y tendríamos que resistir la tentación de voltear la cabeza y en su lugar, grabar sus nombres con fuego en cada pared de este país.
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El próximo 6 de junio ciudadanas y ciudadanos saldremos a votar. Es nuestro deber, pero también nuestro derecho. Fue una campaña especialmente difícil. Decenas de candidatos fueron asesinados durante el proceso. Los ánimos están muy caldeados y hay un cruento enfrentamiento entre los que ostentan el poder hoy y los que lo tuvieron en administraciones pasadas.

En medio de este fuego cruzado está la niñez, invisibilizada en este proceso como en tantos otros. Se prenden fuegos aquí y allá, alarmando e indignando a la sociedad por un brevísimo instante… niñas en venta en sus comunidades, niñas y niños víctimas de violencia sexual y pornografía en sus escuelas, pequeñas asesinadas a golpes… Estas noticias nos desgarran y nos asustan… y tendríamos que resistir la tentación de voltear la cabeza y en su lugar, grabar sus nombres con fuego en cada pared de este país… sin embargo, la triste realidad es que al paso de unos minutos, de unos días, las noticias se pierden en el mar de información del que somos víctimas en esta era de lo digital, y los candidatos y candidatas continúan sus campañas como si nada hubiera pasado.

Nos hemos acostumbrado al horror, al dolor, a la indiferencia. O quizá me equivoco al decir que nos hemos acostumbrado… más bien, siempre hemos sido así. Adultos ocupados y preocupados por lo inmediato, ciegos y sordos a las necesidades de la niñez, pensando que si nosotras sobrevivimos a un mundo violento e indiferente, también lo harán nuestros hijos e hijas.

No hay peor error que la resignación. Esto NO es inevitable, esto NO es lo que nos toca, este no es el destino de México. Las personas que nos gobiernan, o que nos quieren gobernar, NO pueden pensar que lo que hay -o lo que había- es suficiente. No, no y no.

Desde el Pacto por la Primera Infancia llevamos ocho semanas hablando con candidatas y candidatos de todo el país, invitándoles a firmar un compromiso en cuyo corazón hay 10 metas que establecen aspiraciones en cuanto al ejercicio de los derechos de la niñez temprana (elecciones.pactoprimerainfancia.org.mx). Diez metas concretas en relación a algunos de los indicadores más sensibles para el desarrollo infantil temprano. La meta con el número 10 es, precisamente, “Avanzar en la erradicación de todas las formas de violencia contra la infancia”, incluida la disciplina física, la violencia sexual y las desapariciones de niñas y niños menores de 6 años.

Hasta el día de ayer llevábamos 770 candididatxs comprometidos, de las cuales 44 son personas que contienden para ser gobernador o gobernadora de su estado, 175 a una diputación federal y 234 a una diputación local. 770 personas que asumieron formalmente el compromiso de hacer de la primera infancia una prioridad en caso de que resulten electas. Pueden consultar la lista completa de firmantes aquí.

Hay dos formas de mirar esta cifra: o nos ponemos a llorar por el bajísimo compromiso de nuestra clase política con la niñez, o nos entusiasmamos porque esas 770 firmas las consiguieron mujeres y hombres activistas, mamás y papás, organizaciones comunitarias y liderazgos locales que se la creyeron, y se atrevieron a exigirle a los que les pedían su voto que, primero, se comprometieran con la niñez. Hoy elijo la segunda.

Una de las mujeres madres de familia que se sumaron a este proceso de movilización ciudadana nos dijo que “estaba tan decepcionada de los políticos que no quería oír nada de ellos, pero ahora entiendo mi responsabilidad como ciudadana de exigir, contribuir y vigilar”. Esa mujer se atrevió a pedirle a aquellos que le pedían su voto que primero se comprometieran a trabajar por las niñas y niños más chiquitos de este país. Hay que ser muy grande para abogar por los más pequeños.

Ese testimonio, ese valor, esas palabras me llenan de entusiasmo y de fuerza. Para mí significa reconocer que hay un potencial latente en cada una de nosotras, un poder al que podemos recurrir para exigir lo que por derecho nos corresponde a nosotras y a nuestros hijos e hijas. Para explotar ese potencial a veces solo necesitamos que alguien cerca de nosotros nos lo haga ver, nos dé confianza, nos comparta herramientas y nos acompañe. Y eso es el Pacto por la Primera Infancia.

Sirva este texto para reconocer y agradecer a las mujeres y hombres que integran este colectivo su enorme valor, su poder, su valentía y su amor; pero, sobre todo, su capacidad de convertir la indignación en acción y negarse a la desesperanza y la resignación. Ustedes son el Pacto por la Primera Infancia.

Sirva también para inspirar a los que sienten en el fondo de su corazón una molestia, una inquietud, una incomodidad al vivir en un mundo que ignora a las niñas y los niños, y quieren poner sus talentos y su poder al servicio de un propósito mayor. Les estamos esperando.

Junt@s transformaremos a México PARA la niñez. Mientras tanto, todxs a votar, y al hacerlo, pensemos primero en la niñez.

#LaNiñezImporta

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El Pacto por la Primera Infancia

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