¿Cuáles son los resultados de la Fiscalización al programa de apoyo para madres trabajadoras?

La fórmula para incidir temprana, equitativa y efectivamente en los factores causantes de mala educación, mala salud e inseguridad es proponiendo políticas públicas que promuevan esquemas de cuidado, atención y garantía de derechos para las niñas y los niños en sus primeros años.
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Una de las primeras acciones del gobierno encabezado por el presidente López Obrador en materia de política social para la atención y cuidado de la primera infancia, fue la polémica desaparición del “Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras (PEIAMT)” y su correspondiente sustitución por el denominado “Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras (PABNNHMT)”, el cual se planteó como objetivo mejorar las condiciones de acceso y permanencia en el mercado laboral mediante la entrega de un apoyo económico para el cuidado y atención infantil de las niñas y niños a cargo de las madres, padres solos o tutores que trabajan, buscan empleo o estudian y que no tienen acceso a los sistemas de seguridad social, en específico al cuidado y atención infantil como prestación laboral.

El cambio más significativo fue que se eliminó la modalidad de impulso a los servicios de cuidado y atención infantil, mediante la cual se subsidiaba la instalación y operación de estancias infantiles, y se determinó eliminar el modelo de intermediación y sustituirlo por transferencias monetarias directas a las personas beneficiarias para que decidieran libremente quién cuidaría a los niños a su cargo.

De manera reciente, la Auditoría Superior de la Federación dio a conocer el Informe de Resultados de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2019, que corresponde al primer año del actual gobierno y que incluye una auditoria de desempeño a la Secretaría de Bienestar en la ejecución del programa1 y otra auditoria de cumplimiento al propio programa2.

Los resultados identificados por la entidad fiscalizadora permiten conocer el limitado nivel de efectividad del programa para atender el problema de hogares monoparentales en condición de pobreza o en riesgo de caer en ésta y con niños de entre 1 y 4 años de edad (6 años en el caso de niños con discapacidad), al contar con una baja disponibilidad de recursos para afrontar los costos del cuidado y atención infantil. En este sentido, entre los resultados más significativos de las auditorias se encuentran los siguientes:

1.- Deficiencias en el diseño del programa
El diagnóstico elaborado para justificar la modificación del PEIAMT a PABNNHMT, no incluyó el problema de la falta de acceso a servicios de cuidado infantil; no se justificó que la entrega de apoyos económicos fuera el medio más eficaz y eficiente para cumplir con el objetivo del programa de contribuir al bienestar social e igualdad, así como a mejorar las condiciones de acceso y permanencia en el mercado laboral, ni para la atención y cuidado infantil; tampoco se incluyeron los resultados y hallazgos del anterior programa que orientara el diseño del nuevo; no se dimensionó la magnitud, ubicación y características de la población potencial ni objetivo; no existió un posicionamiento respecto a la mejor alternativa para solucionar el problema (cuidado en el hogar, uso de cuidadoras y uso de centros de cuidado), y además no se determinaron las previsiones presupuestales para atender de manera adecuada el problema.

2.- Limitada capacidad para abordar el problema de la desigualdad social
Pese a que en la reglas de operación se establece que se dará prioridad para ser beneficiarias(os) a las personas que habitan en municipios indígenas, de alto rezago social, pobreza extrema, zonas con alto grado de marginación, altos índices de violencia, la zona fronteriza, así como las zonas turísticas y aquellas que generen estrategias integrales de desarrollo, no se definieron los municipios y zonas del país en los que el problema adquiere mayor relevancia debido a las condiciones socioeconómicas de su población, salvo en el caso de municipios indígenas, por lo que no se aseguró que efectivamente los apoyos llegarán prioritariamente a los beneficiarios que ahí habitan. De hecho, la ASF constató que del total de beneficiarios, tan sólo el 8.2% se ubicaron en comunidades de alto y muy alto grado de marginación, el 11.5% en comunidades con un grado medio y el 80.2% se ubicaron en comunidades con un bajo y muy bajo grado de marginación.

3.- Exclusión de beneficiarios y baja cobertura
Pese a que en la justificación del cambio de mecánica del programa se argumentó que se garantizaría la continuidad en la protección de los derechos de las personas beneficiarias del PEAIMAT y ampliaría su cobertura, esto no sucedió, al contrario: se excluyó a beneficiarios y disminuyó la cobertura.

En primer lugar, de los 329 mil 821 beneficiarios del programa en 2018 se dieron de baja a 128 mil 347 (39%), de las cuales el 70% (88,949) se debió a que no fueron localizados, pero el 30% restante (39,398) no se acreditó la causa de la baja. En segundo lugar, el padrón 2019 contabilizó a 210 mil 305 personas, de las cuales 201 mil 474 son beneficiarios que permanecieron en el programa y sólo se incorporó a 8 mil 831 nuevos beneficiarios. Es decir, de un año a otro disminuyó en un 36% la cobertura del programa y del padrón 2019 sólo el 4% corresponde a nuevos beneficiarios. Finalmente, al revisar la población potencial y la población objetivo del programa, se identificó que en 2019 únicamente se benefició al 6.4% de la población potencial (3.2 millones) y el 22.9% de la población objetivo (917 mil).

4.- Opacidad en el padrón de beneficiarios
No se establecieron criterios y mecanismos para realizar la actualización permanente del padrón; tampoco permitió identificar a los beneficiarios que habitan en municipios o zonas de atención prioritaria; además de que no cuenta con la información suficiente para verificar el cumplimiento de los criterios y requisitos de incorporación y que las personas que recibieron los apoyos correspondieron a la población objetivo, lo que limita transparentar la operación del programa.

5.- Invisibilidad de la primera infancia
Pese a ser un programa que debiera tener beneficios directos para niñas y niños menores de 6 años, la Secretaría de Bienestar no acreditó que con dichos apoyos se aseguró la atención y el cuidado de las niñas y niños; así como tampoco que el programa contribuyó en la protección y cuidado de los niños, ya que no implementó mecanismos, ni una metodología para ello; no estableció indicadores y metas, ni generó información para evaluar el efecto del programa en la atención y cuidado de los niños beneficiarios y, con ello, fomentar la vigencia efectiva y respeto irrestricto a sus derechos. Además de que inexplicablemente invisibiliza a los niños menores de un año, al no considerarlos como elegibles para ser beneficiarios del programa.

Como es posible advertir, la extinción de un programa y el diseño de uno nuevo requieren de un exhaustivo análisis e identificación precisa del problema y un cuidadoso diseño de alternativas factibles de solución. Ante el obscuro panorama presentado por la ASF -deficiencias de diseño, limitada capacidad para abordar el problema de la desigualdad social, exclusión de beneficiarios, baja cobertura, opacidad e invisibilidad de la primera infancia- es urgente que la Secretaría de Bienestar atienda las recomendaciones emitidas de manera inmediata para mejorar al desempeño de la única intervención pública orientada a brindar opciones de cuidado y atención para los hijos de familias sin seguridad social, que son desafortunadamente, la mayoría en nuestro país.

#LaNiñezImporta

1 Auditoria de desempeño 1382-DS “Desempeño de la Secretaría de Bienestar en el Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas, Niños, Hijos de Madres Trabajadoras”. Disponible aquí.
2 Auditoría de cumplimiento 244-DS “Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras”. Disponible aquí.

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