Cuando se habla del desarrollo de un país, con frecuencia pensamos en infraestructura, innovación, crecimiento económico o productividad. Sin embargo, existe una inversión que genera mayores beneficios sociales y económicos que cualquier otra: la inversión en la primera infancia.
Con esta convicción, el Gobierno de México, a través de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) publicó el pasado 24 de julio de 2026 en el Diario Oficial de la Federación la Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia (ENAPI) 2026–2030, un instrumento con mandato constitucional que consolida la política nacional para garantizar el desarrollo integral de niñas y niños desde la gestación y hasta los cinco años de edad en el marco de la República de y para las niñas, niños y adolescentes del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030.
La ENAPI se sustenta en la Convención sobre los Derechos del Niño, las observaciones generales del Comité de los Derechos del Niño, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
A partir de este marco jurídico, articula las acciones de los distintos sectores para asegurar que las niñas y los niños reciban las atenciones necesarias desde antes del nacimiento y durante toda la primera infancia mediante cuatro dominios: Salud y nutrición; Educación y cuidados; Protección; y Bienestar y buen vivir.
Asimismo, incorpora un eje transversal sobre el cambio social y de comportamiento y se sustenta en tres pilares: financiamiento, coordinación interinstitucional e intersectorial y el seguimiento y monitoreo continuo.
Se destaca que la ENAPI es resultado de un amplio proceso de coordinación encabezado por la Secretaría Ejecutiva del SIPINNA, en el que participaron intensamente y con alto compromiso más de 30 dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, organismos internacionales, academia, organizaciones de la sociedad civil y personas especialistas.
Su publicación representa un paso trascendental para consolidar una política de Estado con perspectivas de infancias sustentada en evidencia científica y orientada a reducir las desigualdades desde los primeros años de vida.
La ENAPI representa una visión de Estado que reconoce que las oportunidades no comienzan en la escuela ni en el mercado laboral: comienzan desde la gestación.
La evidencia científica y económica demuestra que las inversiones realizadas durante la primera infancia generan los mayores beneficios sociales y económicos para cualquier país. El Premio Nobel de Economía James Heckman demostró que las inversiones de calidad realizadas durante los primeros años de vida generan un rendimiento anual estimado de entre el 7 y el 13 %, al fortalecer las capacidades futuras de las personas y reducir costos sociales a largo plazo.
A ello se suma que, durante esta etapa, se sientan las bases del desarrollo físico, cognitivo, emocional y social que acompañarán a las personas durante toda su vida. La evidencia científica muestra que, en los primeros años, el cerebro forma más de un millón de conexiones neuronales por segundo y desarrolla cerca del 80% de su arquitectura, lo que convierte a este periodo en una ventana de oportunidad única para impulsar el desarrollo integral de niñas y niños.
La primera infancia no solo representa una agenda de derechos para niñas y niños; constituye también una estrategia para impulsar el desarrollo sostenible del país. Bajo esta visión, el Gobierno de México reconoce que garantizar una atención integral desde la gestación y durante los primeros años de vida no solo mejora las condiciones de bienestar de niñas y niños, sino que también fortalece el desarrollo económico, la competitividad, la cohesión social y la igualdad de oportunidades para las generaciones presentes y futuras.
Atención a las causas: implementación en territorio
Uno de los principales retos consiste en traducir los objetivos nacionales en acciones concretas que lleguen a cada bebé, niña y niño de cada entidad federativa y municipio del país.
Para lograrlo, la ENAPI fortalece la Ruta Integral de Atenciones (RIA), un mecanismo de coordinación entre instituciones que busca garantizar que todas las niñas y los niños accedan oportunamente a servicios esenciales, cuidados sensibles y oportunidades para alcanzar su máximo potencial de desarrollo. La Ruta contempla 27 atenciones mínimas indispensables en materia de salud, nutrición, educación inicial, protección, crianza y desarrollo integral.
Cuenta con 15 indicadores estratégicos y metas nacionales que permitirán evaluar los avances, identificar áreas de oportunidad y fortalecer la toma de decisiones con base en evidencia.
Este enfoque permitirá orientar las acciones públicas hacia resultados concretos en beneficio de la primera infancia y fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas.
Una responsabilidad compartida
La Estrategia reconoce un principio fundamental: ninguna institución puede garantizar por sí sola el desarrollo integral de la primera infancia. Se requiere la suma de esfuerzos entre los gobiernos, los congresos, el sector privado, la academia, los organismos internacionales, las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades y, por supuesto, las familias.
Pero esta articulación solo será posible si va acompañada de una inversión pública suficiente, estratégica y eficiente.
Hoy contamos con mejores herramientas para identificar cuánto invierte el Estado mexicano en niñas y niños. La información del Anexo Transversal 18 ha permitido avanzar en la visibilización del presupuesto destinado a este grupo de población y constituye un paso importante para fortalecer la planeación y la rendición de cuentas.
El siguiente desafío consiste en asegurar que cada peso destinado a la primera infancia genere el mayor impacto posible y contribuya a cerrar brechas desde el inicio de la vida. Invertir mejor significa coordinar políticas, evitar duplicidades, fortalecer los servicios existentes y orientar los recursos hacia las intervenciones que han demostrado mejores resultados.
No se trata únicamente de gastar más, sino de invertir de manera más estratégica durante la etapa de la vida donde cada peso genera mayores beneficios sociales y económicos.
En el próximo proceso de presupuestación del país debe colocarse a la primera infancia en el centro de las decisiones públicas.
La publicación de la ENAPI 2026–2030 marca el inicio de una nueva etapa para la política de primera infancia en México. Su éxito dependerá de la capacidad de los tres órdenes de gobierno, los poderes públicos, la academia, el sector privado, los organismos internacionales, las organizaciones de la sociedad civil y las familias para trabajar de manera coordinada en favor de quienes hoy construyen el futuro del país.
Detrás de cada una de las 27 atenciones que plantea la ENAPI hay una historia, una familia y una oportunidad para transformar vidas. Cada acción representa la posibilidad de que una niña o un niño crezca con salud, protección, cuidados y las herramientas necesarias para desarrollar todo su potencial.
Porque el futuro de México no comienza el primer día de clases ni cuando una persona se incorpora al mercado laboral; comienza desde la gestación. Se construye en cada embarazo cuidado, en cada bebé protegido y en cada niña y niño que recibe las oportunidades que necesita para crecer, aprender y soñar.
Secretaria Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA Nacional).



