Poner a la primera infancia primero: un compromiso que transforma a toda una generación

Porque cuando protegemos a la primera infancia, no solo transformamos vidas, transformamos el futuro de toda nuestra sociedad.

Hablar de la primera infancia es hablar del futuro de Tlaxcala, nuestro estado. Es reconocer que los primeros aƱos de vida —del nacimiento a los 6 aƱos— constituyen una etapa Ćŗnica, irrepetible y determinante para el desarrollo de las niƱas y niƱos. Poner a la primera infancia al centro significa priorizar el bienestar, la salud, la nutrición, el desarrollo emocional y las oportunidades de aprendizaje temprano de cada niƱa y niƱo, por encima de cualquier interĆ©s polĆ­tico, administrativo o institucional.

¿Por qué es tan importante la primera infancia en Tlaxcala?

Nuestro estado enfrenta realidades que no pueden esperar: brechas de desigualdad, acceso limitado a servicios de salud materno-infantil, falta de espacios de calidad para el cuidado temprano y entornos familiares que con frecuencia carecen del acompaƱamiento necesario. Cada dƭa que pasa sin atender estas condiciones es una oportunidad perdida para la primera infancia de nuestro estado.

Invertir en los primeros años de vida no solo previene problemas futuros: construye los cimientos emocionales, neurológicos y sociales que acompañarÔn a cada niña y niño durante toda su vida.

AdemÔs, poner a la primera infancia al centro no es solo una estrategia educativa o de salud pública. Es una forma de justicia social. Es asegurarnos de que ningún niño o niña inicie su vida en desventaja.

¿Cómo nos estamos sumando desde Fundación Mexicana de Lactancia Humana?

Desde nuestra institución hemos asumido el compromiso de impulsar acciones concretas que fortalezcan el cuidado temprano y acompañen a las familias en esta etapa decisiva. Entre ellas:

  • AcompaƱamiento a familias, especialmente a madres en etapa perinatal, para promover prĆ”cticas de crianza sensibles, respetuosas y basadas en evidencia.
  • Capacitación continua a personal de salud, docentes y cuidadores para mejorar la detección temprana de dificultades, la promoción de la lactancia materna y el cuidado de la salud mental materna.
  • Proyectos comunitarios, como talleres, cĆ­rculos de apoyo y campaƱas de sensibilización sobre la importancia del trato digno, el apego seguro y la estimulación temprana.
  • Vinculación con instituciones pĆŗblicas, aportando datos, propuestas y estrategias que permitan diseƱar polĆ­ticas mĆ”s humanas, mĆ”s integrales y mĆ”s efectivas.

Cada acción, por pequeña que parezca, contribuye a un cambio estructural: fortalecer el tejido social desde el inicio de la vida.

¿Qué debe cambiar en Tlaxcala?

Si queremos garantizar que cada niƱa y niƱo tenga cuidado, estƭmulo, afecto y oportunidades reales, necesitamos avanzar en tres transformaciones fundamentales:

  • PolĆ­ticas pĆŗblicas que realmente prioricen la primera infancia, con presupuesto suficiente, seguimiento y participación comunitaria.
  • Espacios seguros, incluyentes y accesibles, desde salas de lactancia en centros laborales y educativos, hasta centros de cuidado temprano con personal capacitado y supervisado.
  • Cultura de corresponsabilidad, donde la crianza deje de recaer Ćŗnicamente en las familias y se asuma como una responsabilidad compartida entre instituciones, comunidad y gobierno.

La primera infancia no puede depender solo del esfuerzo individual de cada familia. Necesita estructuras sólidas que la protejan y la sostengan.

Cuando el acompaƱamiento cambia vidas

Recuerdo a una madre joven que llegó buscando apoyo porque sentĆ­a que no podĆ­a con la lactancia. Estaba agotada, con miedo, con un bebĆ© prematuro que requerĆ­a cuidados constantes. Dudaba de sĆ­ misma, no sabĆ­a si lo estaba haciendo ā€œbienā€. Cuando por fin sintió que alguien la escuchaba, lloró. No por tristeza, sino por alivio.

Días después, regresó con una sonrisa que iluminaba la habitación. Su bebé comenzaba a ganar peso, ella recuperaba confianza, y en sus palabras entendí algo fundamental: cuidar a la primera infancia también es cuidar a quienes cuidan.

Historias como esta nos recuerdan que nuestro trabajo no es solo tƩcnico ni institucional. Es profundamente humano. Se trata de mirar a cada niƱa, niƱo, madre, padre y cuidador como personas que merecen apoyo, dignidad y acompaƱamiento.

Porque cuando protegemos a la primera infancia, no solo transformamos vidas, transformamos el futuro de toda nuestra sociedad.

*Por Martha Olmedo, Fundación Mexicana de Lactancia Humana A.C. Organización Delegada del Pacto por la Primera Infancia en Tlaxcala.

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