“Nació en tercera base y pensamos que conectó un triple”: el destino de las niñas y niños, ¿está determinado por sus condiciones de origen?
En años recientes, México ha registrado una reducción histórica de la pobreza multidimensional, al pasar de 41.9% en 2018 a 29.6% en 2024 (INEGI, 2025). Este avance ha sido impulsado, principalmente, por la política laboral y salarial, así como por una política social orientada a fortalecer el ingreso de los hogares y ampliar la protección social orientada a fortalecer el ingreso de los hogares y ampliar la protección social.
Las pensiones no contributivas para las personas adultas mayores, así como el incremento sostenido al salario mínimo, entre otras políticas redistributivas, han contribuido a mejorar las condiciones de bienestar de millones de personas, particularmente de los grupos que históricamente enfrentaban mayores carencias. Un caso emblemático es el de las personas adultas mayores, quienes pasaron de ser el segundo grupo con mayor incidencia de pobreza en 2018 (43.2%) a convertirse en el grupo con la menor incidencia en 2022 (23.6%), lo que representa una disminución de la pobreza de 44.7% para este grupo de edad.
Los avances en la reducción de la pobreza y la deuda pendiente con la primera infancia
Sin embargo, estos avances también revelan una paradoja: mientras la pobreza disminuye para la población en general, las niñas y los niños, particularmente quienes se encuentran en la primera infancia continúan registrando una de las mayores incidencias de pobreza y presentan una de las menores reducciones relativas de este indicador (véanse la tabla y la gráfica 1).
La evidencia muestra que las condiciones de origen —como el lugar de nacimiento, el ingreso del hogar, el acceso a servicios de salud, una alimentación adecuada, cuidados de calidad y educación inicial— continúan condicionando, en gran medida, las oportunidades de desarrollo a lo largo de la vida.
Tabla y gráfica 1. Pobreza multidimensional por grupos de edad en México, 2016-2024

Fuente: Elaboración de la SE SIPINNA con base en las estimaciones del INEGI a partir de la ENIGH (2016-2024).
Invertir en la primera infancia rompe los ciclos de pobreza
La atención de la pobreza y la desigualdad en la primera infancia es estratégica por dos razones. En primer lugar, porque las niñas y los niños que viven sus primeros años en condiciones de privación social experimentan efectos más profundos y duraderos en su desarrollo que aquellos derivados de carencias en etapas posteriores de la vida.
En segundo lugar, diversos estudios multidisciplinarios y experiencias internacionales muestran que la inversión en la primera infancia no solo constituye una oportunidad para promover el desarrollo integral de las personas, sino que también genera elevados retornos sociales y económicos. Estos beneficios tienen un efecto multiplicador y contribuyen, en el largo plazo, a reducir diversos costos para el Estado.
Aunque México aún no cuenta con estimaciones nacionales robustas sobre el retorno económico de la inversión en la primera infancia, la evidencia internacional demuestra de manera consistente que se trata de una de las estrategias más eficaces para romper los ciclos de desigualdad y la transmisión intergeneracional de la pobreza.
Más allá de los argumentos de eficiencia en el gasto público, invertir en la primera infancia es, ante todo, una cuestión de justicia social. Significa colocar a las niñas y los niños en el centro de la agenda pública y hacer efectivo el principio del interés superior y del derecho de prioridad reconocido en la legislación mexicana.
Una oportunidad histórica para colocar a la primera infancia en el centro de la agenda pública
México atraviesa un momento coyuntural que abre una oportunidad histórica para transformar las condiciones de vida de millones de niñas y niños.
El fortalecimiento del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), a través de su Secretaría Ejecutiva; el desarrollo del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados (SNPC); y el impulso para robustecer el Anexo Transversal 18 del Presupuesto de Egresos de la Federación —que integra los programas presupuestarios dirigidos a esta población y constituye el anexo con la mayor asignación de recursos— conforman una oportunidad sin precedentes para colocar a la primera infancia en el centro de las decisiones públicas.
Primero la primera infancia
Si México aspira a construir una sociedad más justa, productiva e igualitaria, debe comenzar por garantizar que todas las niñas y todos los niños tengan las mismas oportunidades desde el inicio de la vida. Consolidar el principio de «primero los pobres» implica reconocer que las mayores desigualdades comienzan desde el nacimiento y que atenderlas desde la primera infancia es la forma más efectiva de romper los ciclos de pobreza y exclusión.
Invertir en la primera infancia no solo transforma la vida de niñas y niños; también fortalece el desarrollo económico, reduce las desigualdades y construye un México más justo, próspero y con mayores oportunidades para todas y todos.





